Casa señorial de gran valor histórico, construida en el primer tercio del siglo XX, con muros de 50 cm de espesor de ladrillo macizo, revestida en el interior con cerámica típica de Manises, forjados de viguetas de madera noble y revoltón. Muy bien conservada. Las carpinterías interiores son una joya de ebanistería de la época. Situada en un enclave central del municipio, a 2 minutos de la parada del metro y de una parking público de generosas dimensiones, es la casa ideal para aquellos que buscan un remanso de paz.